domingo, 28 de mayo de 2017

MILES NIELSEN & The Rusted Hearts sábado 03/junio8/2017


Miles Nielsen o cuando un concierto te cambia el ánimo. 
Mucho se ha hablado del poder curativo, redentor y transmutacional de la música, algo que a veces  que espero el factor sorpresa, unido a cierta vagancia exploratoria. Además, había estado un poco incómoda en el último concierto y venía con necesidad de reencontarmecon mi espacio. 
La banda llegó un poco cansada de Barcelona, pero enseguida en la prueba demostraron buen rollo, profesionalidad y mostraron algún temilla del repertorio que encantó a los presentes. Tras la cena, enseguida subimos para Valles, donde en la sede iba acomodándose poco a poco la gente, más que suficiente para dar ambiente al concierto llenando la sala, pero de una manera muy cómoda. 
El grupo venía formado por dos guitarras ( la del cantante y otra de un solista), bajo y batería, y un teclista que además le daba también al clarinete, a los saxos soprano y barítono. Unido a ello, hay que destacar las armonías vocales que funcionaron muy bien en todo el concierto, además de la voz solista. Todos muy buenos en lo suyo, una banda perfectamente acoplada y muy cómoda en el escenario, llevan varios años juntos y eso se nota; tuvieron momentos para destacar individualmente -el teclista/saxo y el guitarrista especialmente-, muy finos y detallistas, que se marcaron solos muy delicados, pero del concierto me quedo con el concepto banda. Y el sonido de la sala, perfecto.
Parecían en el escenario un grupete de amigos que disfrutan tocando juntos. Sin estridencias, pero con un trabajo muy bien hecho, lograron poco a poco envolvernosen su música que tenía el poder subyugante de las bandas hippies californianas y el poprock británico de los ’60 Kinks y Beatles, aunque en algunos temas con un poco más de poderío guitarrero y aire folk.
El repertorio estuvo muy bien presentado, tienen varios discos ya por ahí, temas suaves pero siempre para arriba, venían llenos de coros, solos acertados y arreglos bien trabajados. Música positiva, ondulantey muy fresca. Nielsen, cantante y guitarra en la formación, resultó un frontman de lo más interesante, muy concentrado en la interpretación, comunicador riguroso y detallista en la presentación de los temas, pero mostrando un aura pícara y anárquica que emanaba de todos sus poros. Muy simpática la labor de traductor del bajista, que vivió un tiempo en México y nos iba repitiendo en español más o menos bien lo que el solista contaba. Al principio nos aclarábamos, al final del concierto y después de alguna ronda de chupitos, casi entendíamos mejor al que hablaba en inglés que al traductor. Aprovecho para mencionar su buena labor con el bajo, ahí detrás mano a mano con el batería, marcándose unas bases rítmicas impecables. El batera, un poco gamberrete, llevaba un aparatejo con el que entre tema y tema iba soltando samplers de canciones y sintonías conocidas -recuerdo ahora la del coche fantástico-.
Lo que venía a decir al principio de esta reseña es que la banda consiguió cambiarnos el ánimo y meternos un buen chute de buen rollo a los que tuvimos la suerte de disfrutarlos, y el sentimiento creo que fue general en toda la sede. Los aplausos y la entrega del público fueron subiendo por momentos, y al final aquello era ya una celebración continua de bailes, palmas y vítores a la banda. Ellos captaban las vibraciones y las devolvían con creces, así que al final acabamos todos encantados, arriba y abajo. Cerraron con alguna versión de Tom Petty y con un ‘Surrender’ más relajado que el de papá y fueron muy aplaudidos. Se fueron encantados de Valles y prometiendo volver; para nosotros fue también una banda de la que repetiríamos un segundo concierto en la sede. El tiempo lo dirá. Mientras tanto, ya sabéis donde nos veremos: allí arriba a mano izquierda. Un abrazu
Conchi gálvez

jueves, 18 de mayo de 2017

TRUDY LYNN 27/Mayo/2017

Terminamos esta miniserie de conciertos de blues con lacantante texana Trudy Lynn, artista de larga trayectoria  -toda una vida- en su país y que en los últimos años está afianzando su carrera como solista. En su primera gira española, se presentó en quinteto, rodeada de buenos profesionales que supieron adornar un show desde mi punto de vista un poco monótono por parte de Trudy.
La sala, a tope esperando ya desde bien temprano la llegada de los artistas, hervía de calor y ganas cuando salieron al escenario tres de los músicos -batería, bajo y guitarra- marcándose una potente intro de aires funkyblues, con guiños interesantes del guitarrista que también se acompañó cantando animadamente. El segundo tema arrancó en el fondo de la terraza, desde donde nos fueron llegando las notas frenéticas de una armónica; alguien se movía entre el público soplando más que bien al aparato. En unos momentos se subió al escenario el que para mí fue la revelación de la noche, el armonicista Steve Krase, una maravilla también como cantante, como intérprete y como artista. A pesar de que pensábamos que salía para hacer de maestro de ceremonias y presentar a Trudy, el hombre subió al escenario y se marcó un par de r&btrepidantes, ya fuese haciendo aullar a la armónica, ya cantando con una voz atractiva y llena de fuerza, dominando al escenario y a la banda, y viviendo el ritmo como solo algunos saben hacerlo. Contagió al público su dinamismo y energía, de manera que tras varias canciones trepidantes ya ni nos acordábamos de que faltaba por salir al escenario la estrella. Fue finalmente en el séptimo tema cuando la diva nos dignó con su presencia. Muy aplaudida su entrada, se mostró en plena forma en el escenario. En su primera gira en España, confesó al público que había venido ’a pasarlo bien’. Fue la suya una actuación corta, unos 30 minutos, en los que con aplomo y coquetería consiguió hacerse el centro del escenario. En Valles disfrutó e hizo disfrutar. Con una voz profunda y algo rota que manejaba con oficio, fue saliendo de ella un blues intenso, apasionado, sensitivo, que nos emocionóenseguida. Permanentemente mantuvo la conexión con el público, lanzando sonrisas y miradas de complicidad en cada frase, en cada estribillo. No obstante, a mí según se encadenaban los temas, fue pareciéndome un poco monótona. Quizá fuera el repertorio, el contraste con la energía de los temas de introducción que había tocado la banda, el calor que hacía…no sefaltó algo de magia y haber metido algún tema más soulero que nos hubiese espabilado un poco. 
La banda acompañante fue desigual, pasando bastante desapercibidos bajo y batería, que simplemente cumplieron su papel, frente a un guitarrista activo y con personalidad y el ya citado Krase, genio de la armónica, que nos dejó a todos maravillados. 
El show de Trudy fue cortito, se retiró al camerino y la banda siguió tocando, vueltos otra vez el ritmo y el frenesí a la sala con un último tema de despedida. Pero la cosa no acabó, el público reclamó insistentemente un bis, consiguió que Trudy volviese al escenario, entre ovaciones, para dejarnos otro tema y despedirsedefinitivamente con una retirada elegante. Al final, opiniones dispares entre el público, para algunos un conciertazo con una diva muy en forma; para otros, se hizo larga su intervención. Unánime la aclamación del armonicisita y jefe de la banda. Por lo menos, algo sacamos en claro. Nos vemos en Valles
Conchi Gálvez 

miércoles, 3 de mayo de 2017

CONCIERTO DE AYNSLEY LISTER 13/MAYO/2017

Tercer concierto del ciclo de blues en Valles, con la esperada presencia del británico Aynsley Lister (en adelante AL, dichoso nombre!) y su estupenda banda formada por tres todoterrenos de la escena en su país:  Steve Amadeo al bajo, Boneto Dryden en la batería y André Bassing en los teclados.
Lo primero que debo es pedir disculpas y confesar que escribo estas líneas casi quince días después del concierto, y puedo deciros que a priori NO ME ACUERDO DE NADA, solo tengo un nebuloso recuerdo de que el concierto estuvo bien, muy bien. Podría entrar en youtube y recrearme con una buena sesión de videos, pero en esta patata de ordenador que tengo resulta a día de hoy una verdadera odisea, así que paso, y os contaré solo lo que recuerdo.
La aparentemente joven promesa del blues británico es ya un puretilla de 40 años con un montón de grabaciones, giras y master-class a sus espaldas: sí, como muchos colegas también se gana la vida combinando la docencia con los conciertos y los discos. A pesar de que para muchos aficionados es ya una estrella consolidada del blues rock contemporáneo, AL resulta en el trato directo un hombre discreto y sencillo, muy profesional, que llegó con su banda a la prueba de sonido más que puntualmente, resolvió el tema sin contratiempos y quedó encantado con el sonido y las condiciones de la sala. Tras la cena, breve descanso de la banda, y al lío.
El concierto empezó más o menos a la hora convenida, con una sede a medio gas que fue llenándose poco a poco, al contrario que en otras ocasiones. Ya en los primeros temas, el artista  y su banda nos convencieron con su propuesta: un blues rock moderno, sofisticado y personal, propio de una generación que ha bebido de muchas fuentes y ha sabido mezclar la esencia del blues británico de los ’60 con la contundencia y espiritualidad del rock sinfónico y la frescura del poprock más ochentero. La impecable técnica y educada persuasión de la guitarra de Lister, combina a la perfección con su voz, íntima y cálida pero en la que subyace el sutil desgarro del blues. El mágico sonido de la sala dio más brillo aún al trabajo del guitarrista y su banda, tres musicazos bien curtidos en sesiones y grabaciones que supieron destacar sin eclipsar al solista. En el escenario, AL, poco hablador, se ensimisma y se concentra en el trabajo, la guitarra toma protagonismo ya sea en riffs despiadados o en refinadas melodías. La banda le sigue sin fallo alguno, compacta, envolvente, creando una atmósfera potente que electriza al público. Como suele ocurrir, la intensidad del momento sube, y todo va a más. Lister aprecia ese calor y se muestra más distendido con el público, sonríe, dice que es su primera gira en España y que está encantado. Los músicos también se muestran relajados y cómodos. Increíble la labor del bajista, un máquina que tira del concierto con un punch ágil y preciso, que refuerza muchísmo a la guitarra. También el batería hace lo suyo más que bien, la base rítmica es en todo momento impecable. Lister juega con su banda, reta en duelos y diálogos al bajista y al teclista, que se marca también sus momentazos.
En el repertorio, temas propios, básicamente de su último disco ‘Eyes wide open’, aunque también sonaron versiones de blues clásicos, el ‘Crosstown traffic’ de Hendrix y el ‘Purple rain’ que se ofreció como fin de concierto. Lógicamente seguidos de un bis más cañero, no podíamos dejarles terminar con una balada, por mucho respeto que tengamos al sr. Prince.
En fin, que la reseña acaba sin mucho más que contar. Como nota, apuntaros que para muchos de los allí presentes, según me dijeron, fue uno de los mejores conciertos disfrutados en Valles, y vamos ya para diez años de actividad…, la oferta ha sido más que variada… así que quedaos con ese dato….el de Aysley Lister en Valles fue un conciertazo!  

Conchi Gálvez.


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