sábado, 7 de enero de 2017

ULYSSES 14 de Enero 2017

Desde Bath, una ciudad cercana a Bristol, y en plena gira española, los británicos Ulysses presentaron en Valles su tercer disco ‘Law & Order’ en un concierto irregular que terminó convenciendo a un público no muy entusiasmado a priori. Liderados por el cantante y guitarristra Luke Smyth, la  banda cataloga alegremente su música como future classic rock, y la adornan con adjetivos como glam y psicodélica, matices que tímidamente se apreciaron en el directo de Valles.
El concierto empezó puntual y con la sala bastante animada, a pesar de las gélidas temperaturas y de la más punzante cuesta de enero, que presagiaban una noche desierta. No fue así, los conciertos de Valles tienen tirón y la oferta por estos barrios es bastante escasa, así que el ambientillo en la sede resultaba hasta cálido.
Los británicos llegaron en una formación de dos guitarras, bajo y batería, acompañados de buenos juegos vocales y una propuesta de rock muy personal. No es fácil presentar un repertorio tan desconocido y arriesgado ante un público completamente nuevo, hechos que dan un punto a favor a los músicos que como Ulysses defienden lo suyo con valentía.
Así con todo, empezaron el concierto bastante fríos, con unos temas que no consiguieron conectar con el público. Tampoco la barrera idiomática facilitó mucho las cosas, y desde el escenario no se mostraron demasiado comunicativos, aunque más de una vez intentaron sin éxito explicarse algo en español, y no entendimos nada. El  espeso repertorio elegido -imaginaos algo compuesto por  los Who después de acabar la noche en un after de Detroit-  iba poco a poco encadenando temas más decididos y contundentes, crecidos sobre de las raíces más clásicas del beat rock y la psicodelia, pero con aires post-punk descarados y vigorosos, gamberros en algunos momentos. Buen ritmo y presencia constante del batería Shane Maxymus, que subió a la banda en algunos momentos en que voces y guitarras parecían colarse por algún sumidero de monotonía oscura y rara. A medida que avanzaba la noche, músicos y público íbamos calentándonos mutuamente, y empezamos a disfrutar de las voces, buenos riffs y melodías guitarreras muy apetecibles. El sonido de la sala, perfecto, contribuía a dar brillo y presencia al directo y ya nos dejamos envolver por completo en aquel abrazo ondulante y progresivo que fue conquistando al personal. Terminaron muy arriba, dando buena cera, y se retiraron unos segundos, volviendo al escenario con un bis monotema y muy rápido que quedó un poco descafeinado, nadie es perfecto. Nos vemos en Valles

Conchi Gálvez

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