viernes, 28 de noviembre de 2014

CONCIERTO de MORELAND & ARBUCKLE 06/DICIEMBRE/2014

Léelo n'asturianu
Desde Wichita (kansas) nos llegaba a Valles el  peculiar trío liderado por Aaron Moreland (guitarra y cigar box) y Dustin Arbuckle ( armónica y voz), al que acompañaba el baterista  Kendall Newby. Los de Kansas nos dieron caña de la buena, a través de un huracanado repertorio surgido de las profundidades del Delta  y condimentado con la contundencia del buen rock and roll.
Están de gira por España y no han recibido más que buenas críticas y petazos de las salas. Aquí en Valles les teníamos ganas, y sabíamos que había gente que iba a venir desde distintos puntos de Asturias a verlos. Así que, como viene siendo habitual, la sede se abarrotó. Hay que decir que empezaron con bastante retraso, unos 45 minutos, y los que llenábamos la sede estábamos ya un poco impacientes y mosqueadinos cuando los tres subieron por fin al escenario. Pero con los primeros acordes ya les perdonamos el agravio y nos dejamos cautivar por su arrolladora propuesta de blues rock, power blues, roots rock o como quiera que se llame  lo que hacen.
Durante más de  90 minutos nos mantuvieron en movimiento sin descanso, con un repertorio que no puede decirse que fuese ‘in crescendo’, ya que realmente fue cañero desde el minuto cero. Presentaron temas fundamentalmente de su último y cuarto disco ‘7 cities’ , algún adelanto de lo que será el nuevo,  y versiones de los grandes como Muddy Waters, Little Walter, Jimmy Red, Slim Harpo o Bo Didley.
Sencillez, grandeza y muchísimo sentimiento, esa es la magia del blues, lo que lo hace fascinante. Es curioso ver cómo temas conocidos, versiones clásicas, suenan tan diferentes según qué banda o solista los interprete. Este dúo tiene una gran personalidad a la hora de abordar lo clásico, dándole una contundencia y un empuje más que notables. Realmente nos sorprendió ver y escuchar cómo con tan poco se puede hacer tanto. Sin grandes alardes técnicos ni instrumentales (ni siquiera un bajo, solo se animó Arbuckle a sacarlo en un tema), mantienen una tensión absorbente durante todos los temas, elegancia y muchísimo poderío. Se nota su amor al blues y su paso por la escuela del rock’n’roll más genuino. La voz de Arbuckle es profunda y oscura, y cesa para dar paso a la armónica que domina y a la que consigue hacer aullar con más dolor que alegría. Y luego esa Cigar Box que se marcó el gran Moreland (construída por él mismo)..qué sonidazo más auténtico le sacaba, combinando con las cuatro cuerdas labores de bajo y de guitarra. También nos gustó el baterista, siempre discreto y en su sitio, muy importante rítmicamente con lo exiguo de la formación, y que se marcó un solo bien prestoso acabando ya el concierto.
Los que allí estuvimos lo pasamos pipa durante toda la actuación. A los bises gritábamos como siempre ‘otres tres’ y los chavales cumplieron con gran agradecimiento. Tres temazos finales que incluyeron algo de Zeppelin y que acabaron de ponernos a todos ‘con los pelos p’atrás’  cerraron esta magnífico concierto que nos importaría repetir para la próxima gira 2015.
A la espera del último concierto del año en nuestra asociación, podemos decir ya sin rubor que este 2015 nos hemos pasado más de tres pueblos en cuanto a calidad en la programación. El listón está más que alto para el nuevo año, yo creo que el próximo reto es el de traernos al Lenny kravitz el 17 de agosto y fastidiarle la exclusiva al Ayuntamiento de Gijón.

Conchi Gálvez
Léelo n'asturianu
Traducido por Miguel Isla

martes, 4 de noviembre de 2014

THE BUTTSHAKERS 22/NOVIEMBRE/2014

Léelo n'asturianu
Todavía estamos con el ritmo en el cuerpo a la hora de escribir estas letras. El torbellino Buttshakers nos ofreció una sesión de buena música condimentada con ciertos elementos que gustan a todo el mundo: repertorio bien escogido, técnica y pasión en la ejecución, sonido de calidad, buenas vistas en el escenario (sí, eran todos muy guapetes y cool), complicidad con el público, y un  frontman ( en este caso woman) con carisma.
La banda francesa, nacida en 2007 y con cuatro discos ya en el mercado recibidos todos con muy buenas críticas, venía presentando en España el último de ellos, denominado ‘Night Shift’, un caleidoscopio de Soul, rythmblues y funk mezclados con erizados toques roqueros. 
Como piojos en costura nos encontrábamos ya en la sala antes siquiera de que los músicos se subieran al escenario. La sala de Valles se quedó pequeña para aquella masa ondulante que se movía con dificultad, anhelando cada quién un poco más de espacio vital para mover el esqueleto o llevarse la copa al gaznate. La banda así lo merecía y la temperatura fue subiendo sin parar a lo largo de la noche.
El grupo iba liderado por la cantante estadounidense Ciara Thompson, una maravilla del ritmo  dotada de una voz leonina y potente, llena de fuerza y sensualidad, a la que la activa banda arropó en todo momento. El concierto, todo un homenaje al sonido Motown, aunque con toques más áspero-garajeros,  fue de menos a más. Empezó un poco acartonado -parecía que el técnico de sonido no acababa de sacarle sonido a la sala, y los temas resultaban ligeramente secos  y duros- para ir ganando ductilidad y soltura tema a tema. Un repertorio cada vez más animado y bailón, véase ‘Wicked woman’ ó ‘Get your blues’ por ejemplo, sin una triste baladilla con la que recuperar el resuello. La banda destiló gota a gota ritmo del bueno, sobresaliendo, sobre una base rítmica muy bien empastada, un guitarrista muy grunge y un par de vientos-saxo barítono y trombón- omnipresentes y de empuje desgarrado y furioso.
La vivaracha Ciara, con una efervescencia cautivadora, se movía si sin parar y animaba al público a moverse con alegría y descaro, aunque a lo Chiquito nos movíamos todos, no daba para más el aforo. Tras una hora de concierto imparable que se nos pasó volando y ante la anunciada despedida, a los músicos se les veía a gusto y agradecidos, el público pedía ‘otres tres’ a grito pelao y  nos endosaron un bis de 4 temazos frenéticos, como el ‘Tell the truth’, ó el ‘Night Shift’ que da nombre al disco. Incluyendo también un homenaje a la gran Etta James.  
Grupazo más que recomendable, muy de directo, de esos que se dejan ‘la piel en el pellejo’ y te llenan de energía, a los que auguramos un potente carrerón en los próximos años.
Conchi Gálvez
Léelo n'asturianu
Traducido por Miguel Isla


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